domingo, 25 de abril de 2010

Alguna noche con mi amigo H, cuando nos estábamos conociendo.


H: Siempre estamos tentados a diferenciarnos del resto con miras a crecer, no siempre por desprecio al entorno. Pero a veces miramos demasiado alto. Una vez Alfredo Alcón dijo: puede ocurrir que no estemos a la altura de nuestros propios sueños. Y en ese caso qué hacemos: nos conformamos o morimos abrazados a nuestra ilusión.

Yo: Pero son los motores del alma, cuando sucede eso, cuando siento eso, esa mezcla entre ansiedad e inconformismo, recuerdos de los tiempos maravillosos, predicciones de mi vida ideal, y total e irreverente pastiche de todas ellas, sé que me están visitando esos 'días de nostalgia'. Va a estar plagado de ellos, son esos días en donde las huellas némicas fueron profanadas por alguno de tus Yo; pero marcan cursos, retroalimentan la esperanza, edifican nuevas creencias.

H: Si, qué se yo- Tengo que dejar de decir qué se yo Mer, si sé algo lo digo, sino callo- Está bueno eso. Ejercer la nostalgia como motor o impulso para volver a vivir aquello que nos hizo feliz, o que creemos que nos hizo feliz. Viste que a la distancia todo se embellece. Pero es importante recorrer la nostalgia o el pasado en carácter de forastero: sabemos que si nos instalamos allí, puede ser nuestra perdición. Siempre la luz de nuestro pensamiento debe alumbrar el presente, en serio, no le quiero robar letra a nuestro plagiador contemporáneo Bucay. Pero algo cierto habita en todos los clichés, por algo lo son.

Yo: Utilizaste la palabras más adecuadas y precisas, nos gusta conciliar el tiempo para transitar los recuerdos como si estuviesemos soñando, cuando el sueño es anhelo, fantasía, futuro, no sucedió, pero nuestra condición finita nos lleva a tangibilizarlo todo, y ahí estamos, otra vez, en las narices de algún recuerdo. Siempre digo que amo en la ausencia, vivo en el padecer y muero en el futuro. Se lo habré dicho a amigos muy íntimos y algún que otro terapeuta claro, no son afirmaciones que me guste decirpero que las reafirmo, sin duda, totalmente ciertas, mi actuar es un testigo fiel.

H: Eso está muy bueno, digo, lo de amar en la ausencia. Al menos es ese tipo de amor perfecto podríamos decir, porque es un amor puro, sin la contaminación de la imperfección que se puede verificar en la presencia. eso justamente es lo que produce el desengaño. El padecer es un rasgo permanente en todos nosotros, lo maquillamos con pequeños destellos de gratificación, son como discretas lumbres ...en la inmensa oscuridad.

Yo: Bichos interesantes los tuyos, ¿no?, yo por suerte no sé nada de humanos porque soy toda una yegua jajaja, pero lamentablemente conozco un poco de todas esas percepciones.

H: A lo mejor en otra vida fuiste una yegua, ¿no?¿ vos crees en la reencarnación?

Yo: No tengo muchas convicciones del tipo religiosas.

H: ah, mira vos. A lo mejor nunca le dedicaste mucho tiempo a la búsqueda de una, de la verdadera digo. Fijate que es muy fácil identificar las falsas por su conducta degradante.

Yo: El papa sin duda degrada a los pobres niñitos abusados, ES SU CULPA!!! SU culpa por andar todos inocentes y lindos(¿?) delante de sus colegas de la doctrina.

H: Solo a través de un vínculo emocional o sentimental una persona puede estar asociada al catolicismo o evangelismo. Pero desde el punto de vista racional es insostenible Mer.

Yo: Si es posible que Dios haya sido el invento más grande de la literatura…no lo discuto. Ojo, y hay veces que le rezo. Porque mi condición humana no me será jamás indiferente. Y todo lo superior, sencillo y pragmáticamente eficaz siempre me es tentador, como lo es el pedir: por pedir nomás!, por evocación de la ósmosis.

H: Claro, pero lo tuyo es una petición al cosmos. Es difícil creer que alguien te pueda escuchar sin que vos tengas la mínima convicción de que tu receptor existe. Es como pedir por las dudas.

Yo: Y...es más o menos lo que hago convengamos. No voy a ser tan hipócrita de disfrazar con palabras lindas y bonitas la verdad, para existen los políticos y Julián Weich.

H: jiji, me da gracia tu relación con la autoridad suprema.

Yo: aaa siii, yo y el amo de las criaturas tenemos una relación fantástica, tan amena que nos ignoramos mutuamente, pero tan innata como la de los hermanos, por eso aunque me haga la que no, busco en silencio su aprobación, guía o consejo cada tanto.

H: Está muy bien. Me imagino a él observando tu actitud. De seguro le debés arrancar una sonrisa.

Yo: Reniega y ríe como con un pequeñito de preescolar, algo de eso hay, mucho más también.

1 comentario:

  1. Muy interesante diálogo. Una mirada profunda (aunque no lo parezca) al interior de cualquier individuo. Escribís muy bien y hacés entender lo incoherente por coherente.
    Realmente me alegra haber descubierto de casualidad tu blog. Bah, de casualidad no, porque no existen las casualidades. Si las causalidades. Tendríamos que ser muy cerrados de mente para creer en que el azar existe de verdad. Todo lo que hacemos o decimos, o inclusive todo lo que nos sucede es a causa de algo, no de la "suerte".
    Pero más allá de éso, tengo que felicitarte por tu laburo y porque realmente veo en vos ganas de contar cosas, las que sean, éso no viene al caso. El tema es que tenés talento inhato para este tipo de descripciones o relatos, como los quieras ver. Así que seguí subiendo pensamientos o dudas que yyo encantado me paso aunque sea una vez al día por acá y te dejo mis opiniones al respecto...

    Un placer Mer...

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