jueves, 9 de diciembre de 2010

Poco feliz navidad


Entonces un plástico Diciembre engendró cientos de traficantes retóricos, que susurrando al oído de los niñitos argentinos les cantaban una canción made in iu as hey, traducida al castellano.

Pobres niñitos que no entienden que si tengo un caramelo y me dan otro tengo dos, pero sí afirman que quieren caramelos, todos y cuantos se pueda tener. Niñitos entusiastas con sus tripas de papel de regalo, con sus palmas abiertas fotosintéticas, con sus papás de infinitos negocios, y amor reservado, en la competencia ventajista de la posesión del objeto.

Los niños de la navidad son más hijos de Coca Cola y del Polo Norte, y aunque sus conocimientos matemáticos no sean tan ostentosos, y de oportunidades no entiendan tanto, sí que saben como ser oportunistas, una vez al año, un 25 de diciembre si queremos ser exactos.

Viven en el mercado tierra, donde el planeta tierra y la mercadotecnia son venas adheridas por un pino sintético y un pesebre. Son los únicos actores sociales menores de edad que presencian como los niveles de armonía en lo económico hacen olvidar el carácter civil de las personas, convirtiéndoles en seres celestiales de lo material, los no ciudadanos del objeto.

Salen de sus labios palabras de manteca que aterrizan en el techo, sus bocas son baldíos y el discurso se les mete a jugar.

Ya no dejan pasto ni agua para los camellos de los reyes magos, no cantan Melchor, Gaspar, ni el negro va a saltar, pero depositan veinticuatro pares distintos de zapatillas Nike y velan en su sueño con encontrar veinticuatro vacíos distintos con la esperanza de llenarse un poco más. Ya están gordos estos niñitos, de hasta en algunos casos, veinte y tantos años de edad, de tanta mentira etiquetada de felicidad, que en bonitas cajitas empaña la realidad. Caminan entre los ruidos de un neoliberalismo que azota las calles de Buenos Aires, ¡hay gente cantando villancicos en Plaza de Mayo!. Van malheridos, silenciados, a una misa accionaria. Y los mira Jesús de Nazaret, y se pregunta qué festejarán, se le olvidó su cumpleaños y cuando lo quiso preguntar uno de los niñitos llamó a la policía metropolitana y pronto lo fueron a buscar.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Algo por decir de todas esas cosas que no sé qué decir:


Si me emborracho será porque veo algo de interesante en los transplantes hepáticos, y cuando soy mala, es porque sucede que, la bondad no tiene tantas facetas para trabajar desde la actuación.

Y cuando pongo esa cara de Lanatta y no digo nada, es porque no hay nada, ni teorías, ni novedades intelectuales, ni siquiera está limítrofe mi mente de una posible respuesta, pero sé que la cara me queda mejor que el silencio a secas.

Cuando intervengo en mi soledad, me pongo en contacto con la Susanita que mi hermana tiene adentro. Y qué finalidad tendría decirte que sé la dimensión de mis ganas, ¡son ganas!, todavía nadie las vio caminar por la calle, ni las midieron con un centímetro, tampoco hay antecedentes de su buen temperamento, menos de las ganas de las ganas.

Cuando no digo lo que tengo ganas de decir, además de por miedo, no lo digo por pereza de la labia, porque un pájaro me distrajo, porque si lo dijera ya no sería yo como tus ojos me ven, entonces vos no serías lo que quiero mirar, y ya ninguno de los dos estaríamos parados en el mismo momento.

Y cuando miro los relojes por tiempos prolongados, no estoy fascinada con el tiempo, ni tampoco es miedo a la muerte, los relojes son lindos y yo muy estúpida o inteligente como para poder amarlos simplemente por su belleza.

martes, 7 de diciembre de 2010

Atendé el llamado de la solidaridad


Proyecto 7 es una Organización sin fines de lucro que trabaja activamente en la re inserción social de los grupos en situación de calle. Una acción sencilla y de gran impacto para generar un llamado a la solidaridad argentina.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Acción Campari


Una acción para consolidar el posicionamiento de la marca e invitar a los potenciales consumidores a degustar Campari.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Tarde en el café de combate de los pozos


Conocí a un señor, era como de la edad de mi papá, era como él de calvo, enano, y extraño, porque con papá nunca hablamos mucho.

Estaba sentada a unos cafés de distancia, justo donde el horizonte de un cenicero nos declaraba la guerra. Parecía un señor preocupado, de esos a los que se les nota que conocen preocupaciones antes que problemas. Tenía ramas por todos lados, en la cabeza le crecía un ombú y él no estaba enterado. Mientras su boca devoraba tabaco leía un libro, no pude evitar pensar cómo lograba leer con tantas ramas que le crecían de ese arbusto craneal. No llegué a ver de qué autor se trataba, a juzgar por su cara de cáncer totalmente asumido creo que a Camus, sí.. un Albert de papel, un Albert que lo aprehendía antes de que él lo pueda leer, y mucho menos llegar a entender.

Y en el ejercicio apurado de la nicotina los labios se le desarmaban como un par de tetas blandas rodando por un torso viejo y transitado, procurando tener transmisiones de direcciones binarias, por placer ilimitado, con un aliento afrodisíaco como pronóstico reservado, una boca en la espera de un entrecruce de significancias, una boca que todo lo eyacula.

Pronto las horas le convidaron con algo de condescendencia y gin tonic, ya el café le sentaba inmaduro y hasta tendencioso, tengo la sensación que después de algunos dramas y unas cuántas copas la vida se le hizo más habitable, un lugar más seguro donde vivir.

Entonces me vió, el extraño con esa cara de Miguel, y de Pedro y Roberto y cualquier gasista que visitó alguna vez casa, me miró comprometido, y por un instante dejó de ser un extraño, en su silencio veló por mi causa, que sin ir más lejos, es la misma causa de todos: la vida misma.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La lingüística, twitter y el Bailando: casos reveladores


Y pensar que el artista de esta obra anda suelto por ahí, el otro día vi una de esas grúas/bondi que socorren a los señores bondileros y decía 'AUXILO', habrá sido otra genialidad del mismo autor?..mm..habría que constatarlo con Moyano's reserch company, la consultora que todolotiene todolosabe del señor conductor peronista.
Creo que lo que escribí es muy corto, debería tweetearlo, pero no, esteee...la verdad que cuando uso tweeter me siento como que algo HIPÓCRITA. Vamos...no soy amiga de Paris Hilton, desconozco si Juanita Viale va a traer otro pibe al mundo or not, no se me vio un pezón en el Bailando, no sé..estaría bueno poner algo como los jurados, así..bien conceptual, 'eehh..me gustó la performance, muy bueno el make-up, pero..a vos, (vedette mediocre zorra estándar X) no te ví para nada comprometida con los países emergentes del sudeste asiático en ese doble giro y pirueta trasversal'.
Ahí sí le estaría dando un reason why al tweeteo(?), sino primero hacerme famosa (esto involucraría la muestra de algún pezón o conseguir una foto de algún pezón famoso, en su defecto) y ahí podría tweetear: 'Bueno, chicos, nada, yo no tengo nada para decir, no quiero líos, chicos, nada, sólo sé que esta mujer (vedette mediocre zorra estándar X2) no tiene respeto y mantuvo relaciones carnales con mi pareja en el backstage, pero bueno, nada...'
QUÉ USO DEMAGÓGICO EL DEL NADA Y EL CHICOS Y EL BUENO, me cago en dios, no necesitás repetirlo...sabemos que seguís dirigiéndote a las mismas personas, o sea LOS CHICOS, imaginate que a los chicos cada vez que les decís chicos les ponés los huevos más al plato de lo que ya acarrean, una pubalgia con varicocele grado1, que con un 'chicos, nada, bueno' podría hacerlos acabarte en la jeta.

jueves, 21 de octubre de 2010

Un buen tipo

Nos acostamos y levantamos en función de nuestras persianas, y no lo sabemos, qué terrible nuestra falta de conocimiento, ellas dominan nuestras vidas, condenan como el filo de una guillotina al caer, y levantarse, casi infinitamente. Estamos tan ocupados en ocuparnos demasiado. Un ojo abandona el cosmos onírico y el hemisferio izquierdo ya está mirando el reloj. El cadáver de nuestra saliva no nos alarma, se enterrará en su féretro de seda, nadie la va a ver, nadie sabrá de él, el modelo de pulcritud tiene también su excepción: no está lo que no se ve. Pero las redes de moco enternecido, ni hablar de la muerte que disipó la boca en su retirada nocturna, crece de ella un pantano y una boa, el pelo como analogía de compromiso social, visiones matutinas ridículamente pequeñas. Estaba tranquilo porque no me encontré lagañas.


Vocablos, y primeras palabras.
Las sombras sin vías de acceso, el horizonte de un baño, una meada enorgullece a nuestra vesícula, al inodoro, porqué no a nuestros padres, a nosotros mismos. Somos libres, los órganos restantes nos vuelven a querer, adiós pis, el botón se traba como siempre-que lo arregle el próximo que venga a mear, sí, eso es democracia-.
Un trabajo bien, con gente bien, sueldo bien, ya el ñoqui de partes duras bosteza y suda, una mecánica humanizada de la máquina del futuro, ¡sorpresa!sos vos hoy.
Y tenemos esperanza, en seguir siendo de ‘los bien’, almorzamos pizza recalentada de ayer mientras intentamos entablar un diálogo sobre el recortado trato de unas conocidas que se regalan permitidos de la pizza veterana mientras los digieren por los ojos.
La estafa moral de la amabilidad, ‘¿hola cómo están?, ¿y el trabajo cómo las trata?, y sí, el viaje cansa mucho, son muchas horas’.
Son muchas boludeces juntas para decir tan temprano.
En esta charla las deudas de los ombligos con las pelusas consternan. ¡Son chiquitos que actúan entre el sí o el no!
Nos sedujo la sal, y el mar de colesterol, porque sus miradas a la pizza no corresponden al viaje a Mar del Plata, pero es bueno charlar, es bueno, lo hace la gente bien, la gente que encuentra y vive en felicidad, sí, charlas donde cualquier alcance pueda imponerse a la infinidad.
El lenguaje apenas podrá mantenerse tibio, pero qué importa si seguimos siendo bien, perfeccionándonos en este estilo, definiendo la hipocresía con la más digna prosa, casi con respeto.
Fue un gusto, bella charla, te me fuiste un miércoles a las 13:09 por vibrantes eructos mudos de dama ataviada a una clase ficticia. Fuiste bella, sólo eso, frívola y superficial.
Camino a casa no voy a pensar en vos, no vas a lograr dejarme recapacitando en nada más que la nada misma, tampoco me vas a poner en crisis con mi lenguaje, no vas a remover mis recuerdos, mi pasado, mis valores, ni mi universo psicológico, vas a ser una charla, una más.

La esperanza de cuatro paredes hartas de mirar por entre sus piernas, tantas charlas se acumulan, tantas ganas se me escapan.
Una habitación que parece un consultorio abandonado, un muestrario de ruido muerto, poblado de alacranes parecen estar los cielorrasos.
Y mientras la decepción de un libro que no quiero ni puedo terminar me roba el alma, mi antebrazo se reporta desaparecido.
Los felpudos croan llenos de significados, piden abrazos, pero en la lista de espera mi caso requiere atención urgente dado su gravedad.
Un deseo que hace resbalar el suelo por sobre la ventana.
Es un engrudo, mi engrudo: donde cohabitan las circuncisas lenguas y tic tacs, allí, sentados a unas mesas de luz de distancia. En el goce asexuado del ocio. Allí morimos todos juntos.
Un hogar híbrido, pero propio, un hogar que con solo estar y verse, me hace normal y buen tipo, un hogar con hasta postura política, con ruidos y respiros invariables, de infantes y adultos, mascotas y televisores, donde de las paredes crecen paisajes de bonitos marcos dorados.
Entonces habrá llegado ese momento, habré creado la realidad: una casa, un auto, un pastor alemán, mujer e hijos, ahora sí: soy el enemigo de mis utopías.
Y la reticencia camina erecta por la tarde, y llegadas las seis muere en un grito mudo al atravesar el garage,
Un pedazo de cemento sobre tanto césped verde, somos yo y este hogar.
Y aquí estamos:
flojos, y vacíos.
Con extractos de recuerdos en las uñas.
Rutas epistémicas en el cuerpo,
Aquí estamos:
Desvaneciéndonos con orgullo y gloria, por pedido y recomendación propia,
Creyendo que desaparecemos con gracia.